CAPÍTULO 38 —Un buen plan.
Anastasia.
Sequé algunas lágrimas que había en mi mejilla, y pasé las cuadras hasta llegar al auto. Dimitri vivía a solo unos vecindarios más de aquí, y el llegar a su casa me tomaría unos cinco minutos o menos en auto.
Indiqué la dirección al chofer que me miró por el retrovisor, y le dije que me esperara frente a la iglesia a donde mi familia se congregaba, porque a solo unas casas de este lugar, quedaba la casa de su familia.
No sabía con qué valentía estaba haciendo esto, pero uno de los o