—Entonces, ¿tenemos un trato? —preguntó Bruno, con una sonrisa pícara y Mila se preguntó en cuantos tratos ya se había inmiscuido hasta ahora.
Asintió, consciente de la complejidad de la situación. La línea entre la realidad y la farsa se volvía cada vez más difusa, pero estaba decidida a mantener sus motivaciones en foco.
—Recuerda, Bruno, esto es solo un juego… Necesitamos asegurarnos de que nuestros inversores queden conformes, y además, hay algo… solo actuaremos así, frente a uno, ya que