Alexey Kozlov.
—Señor… ella está dentro… —golpeteé mis dedos contra el pasamanos del auto y asentí hacia Luka.
—Nadie puede entrar a este lugar después de mí…
—Hecho, señor… no se preocupe.
Tomé el aire, recosté la cabeza al asiento y cerré los ojos.
—Solo… necesitas control con ella… —me lo repetí varias veces, porque me estaba siendo bastante difícil que el ardor no me quemara.
Esta chica era algo raro que no podía descifrar con facilidad, eso sin sumar cuando miraba sus ojos, parecía como s