Mundo ficciónIniciar sesiónAbandonar la protección de testigos no era tan simple como empacar maletas: era declarar guerra contra el gobierno más poderoso del mundo.
Diego estudió el plano de la casa segura por décima vez en treinta minutos, memorizando cada salida, cada punto ciego, cada ángulo que las cámaras de vigilancia no alcanzaban a cubrir. La cocina se había convertido en el centro de operaciones improvisado, con mapas desplegados sobre la mesa de roble d







