Mundo ficciónIniciar sesiónSophie Chen había aprendido hace mucho que la mejor forma de matar enemigos era haciéndoles creer que ya estabas muerta.
Cuarenta y ocho horas antes, cuando el helicóptero se precipitaba hacia las aguas del Mediterráneo envuelto en llamas, Sophie había calculado cada segundo con la precisión de un relojero suizo. El paracaídas de emergencia se desplegó a exactamente trescientos metros de altura, lo suficientemente bajo para evitar







