Mundo ficciónIniciar sesiónEl lockdown de la isla convirtió el paraíso en prisión en exactamente 90 segundos.
Las sirenas perforaron la madrugada como cuchillos, y Valentina despertó con el corazón martilleando contra sus costillas. A su lado, Diego ya estaba incorporándose, sus músculos tensos bajo la luz roja de emergencia que parpadeaba desde el techo.
—Código rojo —murmuró él, saltando de la cama con la agilidad de un fe







