Mundo ficciónIniciar sesiónCuando alguien quiere comprarte algo que no está en venta, la conversación siempre empieza como si fuera otra cosa.
El hombre llegó al hotel a las diez de la mañana con la puntualidad de quien ha aprendido que el tiempo de los demás es también una forma de capital. Se llamaba Rodrigo Serna, tenía cuarenta y tantos años bien llevados, y llevaba una grabadora pequeña en el bolsillo de la camisa que no intentó ocultar.







