Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl perdón no borra las cicatrices, solo te enseña a vivir con ellas.
Valentina Solís lo supo a las 7:23 de la mañana —cuando el silencio del penthouse se volvió tan denso que podía sentirlo presionando contra su pecho como mano invisible tratando de asfixiarla— mientras extendía la mano hacia el lado izquierdo de la cama y encontraba solo sábanas frías donde Diego había dormido apenas horas antes.







