Mundo ficciónIniciar sesiónCuando todo arde, solo quedan dos opciones: dejarte consumir o renacer de las cenizas.
Diego Valentín Cortés lo supo a las 6:47 de la mañana —cuando el dolor atravesó cada terminación nerviosa de su cuerpo como alambre de púas envuelto en gasolina encendida y el olor a quemado de su propia carne todavía persistía en el aire esterilizado del hospital— mientras abría los ojos y descubría que seguía v







