Mundo ficciónIniciar sesiónValentina Solís nunca fue soldado, pero el amor materno convierte a cualquier mujer en guerrera cuando su hijo está en peligro.
Lo supo a las 6:35 de la mañana, cuando el sonido de las botas militares resonó en la escalera del búnker subterráneo de Villa La Meridiana. Cuatro operativos de Ashford bajaban con la precisión mecánica de quien ha entrenado para matar durante años. Valentina los escuchó antes de verlos: el







