Mundo de ficçãoIniciar sessãoCinco minutos es tiempo suficiente para rezar, para arrepentirse, o para planear cómo morir matando.
Marcus Tang lo supo a las 6:52 de la mañana, cuando contó los cuerpos en el piso de Villa La Meridiana y calculó mentalmente las probabilidades de sobrevivir a lo que venía. Los números no mentían. Nunca mentían. Y los números decían que todos morirían en menos de diez minutos.
El interior de la villa pa







