Mundo ficciónIniciar sesiónEl mercado de Bastia olía a aceitunas, queso de cabra y oportunidades para que el pasado te encuentre cuando menos lo esperas.
Valentina Solís lo supo en el instante en que propuso la salida, cuando vio la expresión de Diego transformarse de la calma cautelosa de los últimos cinco días a algo parecido al pánico contenido. Lo supo cuando Hermann dejó de construir su torre de bloques de madera en la sala de la Villa La Meridiana y levant&o







