Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de juntas del piso veinte olía a cuero caro y ambición.
Veinticuatro accionistas distribuidos alrededor de la mesa de caoba italiana que costaba más que un departamento en Polanco. Trajes hechos a medida. Relojes que valían fortunas. Expresiones que no revelaban nada.







