Mundo ficciónIniciar sesiónEl misil impactó el rotor de cola a exactamente 847 metros de altura, y en los siguientes 23 segundos, Diego Cortés vivió toda su vida en reversa.
Primero fue el sonido. Un rugido metálico que desgarró el aire como papel, seguido por el chillido agudo de las turbinas muriendo. Luego la sensación: el helicóptero girando sobre su propio eje, una vez, dos, tres, mientras el mundo se convertía en un caleidoscopio de ciel







