Kereem sonrió al ver cómo muchos militares entraban por todas partes. Los helicópteros resonaban en su cabeza, y algunos disparos afuera eran parte del momento.
Desajustaron sus cuerdas y lo primero que hizo fue dar un puño seco y duro, que tiró a Aziz al suelo ipso facto.
Aziz tomó su boca manchada en sangre mientras abrió los ojos como platos. Por más que veía a todas partes, solo salían militares de Arabia como hormigas. A pesar de que pusieran su equipo de rebeldes, esto era difícil de supe