Zahar.
La reunión con Víctor Branson fue solo el comienzo. Sabía que estaba entrando en un mundo completamente diferente, uno donde las oportunidades y los desafíos se entrelazaban de maneras que nunca había imaginado. Cuando él se fue, solo caminé unas cuadras, para meterme a un centro comercial, mientras llamé a Lidia con urgencia.
—¿Ana?
—Hola…
—¡Dios, chica, ¿dónde te has metido?!
Me senté en un sillón mirando una fuente de agua, mientras miraba la tarjeta de Víctor Branson.
—¿Qué dijo el s