Zahar.
No recorrimos mucho dentro del auto, este hombre dio instrucciones precisas, y luego noté que nos detuvimos en un tipo de restaurante en forma de bohío, pero muy elegante.
—Me gustaría discutir esto en la oficina, pero, podemos desayunar algo.
Asentí sin complicarme mucho, y él abrió la puerta.
Extendió su mano para ayudarme a salir, y la acepté a medias.
Sentí cómo posicionó su mano en mi espalda para dirigirme, pero fui muy rápida en quitarme de su toque caminando rápido, y uno de sus