El sonido de pasos resonaba en los pasillos de la biblioteca mientras Kereem y Zahar intentaban recomponerse rápidamente. Los dos se separaron con gestos apresurados y Zahar intentó arreglar su ropa mientras Kereem se acomodaba la cremallera del pantalón.
—Pasen por aquí, en el estante del fondo, tenemos una colección entera del mismo autor… —repetía la voz, esta vez más cercana. Kereem miró a Zahar con intensidad y se agachó para recoger los pedazos de la reliquia.
—No hables… —murmuró Kereem