Kereem.
Todo comenzó con una palabra. Una sola palabra pronunciada por el monarca, que resonó en mi cabeza como una detonación. “Novia”.
Eso fue más de lo que había imaginado. Fue como si el suelo se abriera bajo mis pies, pero a la vez, sentí una oleada de ira tan intensa que apenas podía controlarla.
Ya estaba al borde de mi autocontrol desde el momento en que puse un pie en ese salón. El viaje había sido un infierno, no por la distancia, sino porque cada minuto que pasaba me acercaba a un ev