Festejo revolucionado.
—¿Este te gusta? Parece que es el que has elegido… —Zahar miró a Sanem mientras Janna le sonreía y preguntaba al mismo tiempo—. Sanem no es una dictadora, puedes elegir el que te guste, ¿verdad, Sanem?
Sanem afirmó lento, y detalló el vestido que Zahar había escogido.
Era precioso, pero a ella debía vérsele magistral. Tenía mangas, se tallaba a la figura, era entre plateado con brillantes, y se soltaba en las rodillas como una sirena.
—Se te verá precioso, Zahar… resaltar