HOLA, CUÑADA.
HOLA, CUÑADA.
Elara estaba en estado de shock, incapaz de creer lo que Nathaniel le acababa de revelar.
― ¿Cielo, me estás diciendo que Julián va a tener un hijo?
―Sí, al parecer mi hermano también cayó en los encantos de su asistente ―dijo Nathaniel con una sonrisa, dándole un beso.
―Te equivocas en eso ―replicó ella con cariño, acariciando su pecho desnudo. ―Caíste en los encantos de tu amante. Me entregaste tu corazón mucho antes de convertirme en tu asistente.
La risa de Nathaniel llenó