ENCONTRÁNDOLA.
Daniel subió al auto que lo estaba esperando fuera del aeropuerto. A su paso todas las mujeres se giraban para mirar al hombre en cuestión, si antes se hacía notar, ahora era prácticamente imposible que las mujeres cayeran presas de su apariencia enigmática.
Abordo el auto y el chofer, espero las indicaciones. Daniel miró un segundo a las personas ir y venir y su mente la llevo a ella, decir que no estaba emocionado, era mentirse, no la había olvidado durante los últimos cuatro a