UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 28. Quería
UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 28. Quería
El silencio en la oficina era abrumador, casi irreal. Konstantine se quedó inmóvil frente a Irina, intentando con todas sus fuerzas no temblar después de lo que acababa de escuchar. Su rostro, normalmente impenetrable, mostraba un atisbo de vulnerabilidad y mucho de culpa. Ella lo sabía todo. Lo había descubierto todo, y las palabras de Irina, crudas y certeras, eran como cuchillos clavándose en su pecho.
—¿Cómo…? ¿Cómo lo supiste? —preguntó finalment