HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 56. Niñito de mamá
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 56. Niñito de mamá
Acarició sus muslos despacio, levantándole el vestido a la altura de las caderas mientras sentía la calidez que se extendía desde su sexo. Era la mejor sensación del mundo, tenerla, besarla, hundir sus dedos en la carne tensa de sus nalgas y escucharla gemir.
—Dime que lo quieres —gruñó Mikhail mientras sentía sus dedos soltándole el cinturón con un gesto urgente.
—Si lo tengo que pedir, ya no lo quiero —refunfuñó Karina, y los dos sabían que era m