CAPÍTULO 40. Maîtresse
CAPÍTULO 40. Maîtresse
Serena no podía contener el miedo, no era extraño, simplemente no podía decirle por qué.
—¡Eres un...! —Pero el agua estaba en su cintura—. ¡Eres un...!
—Dame dos minutos —le pidió él mientras se hundían hasta el pecho y Serena ahogaba un jadeo.
—¡Grayson!
—Solo dejaré de cumplir con mi palabra por dos minutos... te lo prometo... —jadeó con una ansiedad en la voz que dejó a la muchacha impresionada y un segundo después aquella boca estaba sobre la suya.
Podía resistirse,