CAPÍTULO 36. Lo siento
CAPÍTULO 36. Lo siento
En una fracción de segundo lo único que había quedado de Grayson Blackwell en aquella cocina era el rastro de su maldito perfume. Apenas eran unos metros, la piscina estaba cerca y él solo quiso que la tierra se abriera bajo sus pies cuando escuchó aquel grito en medio de los chapoteos.
Ni siquiera se molestó en quitarse nada. El salto fue preciso, largo y poderoso, y para cuando volvió a sacar la cabeza ya llevaba por delante el cuerpo de Meli, que manoteaba asustada. Gr