CAPÍTULO 19. Unas horas para rezar
CAPÍTULO 19. Unas horas para rezar
Sobraba decir que Grayson Blackwell no tenía ni la más mínima idea de cómo contener o consolar a una niña, solo sabía que no podía dejar que se aferrara a ella porque los médicos tenían que llevársela. Meli no había dejado de llamar a su mamá en todo el trayecto, y a Grayson lo estaban matando aquellas lágrimas en aquellos ojitos.
—Por favor, nena, calma, mami va a estar bien. ¡Tu mamá va a estar bien!...
—¡Mamiiiii! ¡Mammiiiiiiii! —gritaba la niña desesperada