Susan se acercó a la cuna, acariciando la suave madera con los dedos. —Esto debió haberte llevado muchísimo tiempo. Ni siquiera sabía que estabas haciendo esto.
—Quería que fuera una sorpresa —dijo él, colocándose a su lado. Apoyó suavemente una mano en su espalda baja, su tacto la tranquilizó mientras asimilaba todo.
Susan se giró hacia él, con el corazón rebosante de emoción. —Leo, este es el regalo más considerado y maravilloso que jamás me han hecho.
Sus labios se curvaron en una leve sonri