Leo permanecía allí, alto e inflexible, con sus penetrantes ojos fijos en ella con la intensidad de un hombre que siempre conseguía lo que quería. Sin embargo, esa noche había algo más en su mirada: un destello de incertidumbre que ella no lograba descifrar. Vestía de manera informal, con pantalones deportivos grises y una camisa negra ajustada que resaltaba sus anchos hombros. En la mano llevaba una bolsa de plástico de la compra, una imagen extraña considerando su habitual apariencia impecabl