Susan estaba de pie frente al espejo de su habitación, mirando su reflejo como si perteneciera a otra persona. Su tez, normalmente radiante, estaba pálida, sus ojos hinchados y ojeras, y su cabello caía desordenado, como si se hubiera rendido junto con el resto de ella. En su mano temblorosa sostenía la prueba de embarazo, que parecía más pesada que cualquier cosa que hubiera sostenido jamás.
Detrás de ella, Caroline estaba sentada en el borde de la cama, con una expresión que mezclaba preocupa