El día de Susan había sido largo pero productivo. Acababa de mostrarle una encantadora casa de dos pisos a una pareja entusiasmada. Al salir de la casa y respirar el aire fresco del otoño, sintió un atisbo de orgullo por el trato que confiaba en cerrar pronto. Hacía tiempo que no se permitía sentir nada que no fuera tristeza, y hoy sentía que daba un pequeño paso hacia su recuperación.
Habían pasado dos largas semanas desde que había visto o hablado con Leo. Samuel se sentía aliviado de que se