—Preciosa...—Asher llamó mi atención y aparte la mirada de la ventana para verlo.—Sé que no querías acompañarme y prácticamente te obligué a venir.—me miró rápido y tomó mi mano para sujetarla mientras iba conduciendo.—Pero odio que estés tan callada.
Sus ojos preocupados me hacían doler el corazón porque seguro pensaba que mi estado apático era por su culpa. Había estado tan dispersa y distante con él en lo que iba de noche y ni siquiera habíamos llegado a la fiesta.
—Te Amo.—dije en un susur