Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn seguida me tomó de la mano y me atrajo hacia sí, haciéndome tomar delicadamente la inflación de su deseo. Yo presioné con mi mano ardiente, frotando la delgada piel que quemaba y en ella puse mi aliento, como devoto en su templo, abriéndome paso a sus estremecimientos. Entonces, conteniendo la respiración, dijo varías veces mi nombre y frases completamente nuevas sobre su amor, en tanto mi lengua sedienta ascendía en su pecho y







