Mundo ficciónIniciar sesión—Es tu última sesión, Carena —anuncia Barker al entrar en la habitación de la tortura, emanando, como siempre, aquel olor desagradable e inconfundible de su cigarrillo encendido—. ¿Cómo has estado? —agrega con cierta amabilidad en la voz, ocultando toda su perversidad bajo ella.
—Bien, supongo —respondo experimentando mi temor habitual, atada a la fría camilla y con la luz cegadora sobre mi rostro.
Sí, finalmente he aceptado a Barker como mi divino redentor y sa







