Pasaron horas Ilse estaba dormida y Burak le tenía una sorpresa.
-Dormilona. –le decía Burak mientras repartía besos en sus hombros, cuello y después le planto un beso en sus labios.
-No quiero levantarme. –dijo Ilse adormilada.
-Son las tres de la tarde, dormilona. –Ilse se asustó.
- ¿Tres de la tarde?
-Sí, calma. –dijo Burak e Ilse se mareo un poco por levantarse tan rápido.
- ¿Cuál es la sorpresa? –pregunto Ilse.
-Ya lo veras. –dijo Burak.
-No tengo nada que ponerme. –dijo Ilse.
Burak fue a