148. Otra oportunidad
El corazón de Dayana se detuvo, pudo sentir como lentamente pequeñas gotas de sudor recorrían su frente, en cuánto Leonel escuchó el ruido de la puerta volteó a ver a su hermana, lagrimas cargadas de dolor se deslizaban por sus mejillas.
— ¡¡Leo!! ¡¡Bajate de ahí!!
— ¡¡No des un paso más!!!!
Dayana se paró en seco, extendiendo las manos al frente, había empezado a llorar, Leonel se sintió mal de ser la razón por la que los ojos de su hermana derramaran lágrimas, era consciente que dejaría un m