149. Quedando en ridículo
Tayler estaba en su habitación dormido, vivía en un pequeño edificio de departamentos, el sonido de la puerta lo despertó de sus sueños, le dolía bastante la cabeza y el cuerpo, al parecer había pescado un resfriado, al pasar los minutos los golpes se volvieron más fuertes.
De no muy buena gana se puso de pie y fue directo a la puerta, fue una sorpresa encontrarse a Edgar parado en la entrada.
— Necesito tu ayuda Tayler, Amanda me está volviendo loco, necesito esconderme de ella un rato ¿Puedo