147. Al borde de la muerte
Esmeralda se deshizo del agarre de Oliver y corrió por la navaja, él en cuánto se giró a verla sintió el filo de el metal cortándole el rostro, alcanzó a tomarla de las muñecas nuevamente.
— ¡Maldita sea Esmeralda! ¿¡Que carajo te sucede?! ¡Estas loca, necesitas estar encerrada en un psiquiátrico!
Esmeralda respiraba con dificultad, consiente que había cruzado una línea muy delicada entre ellos, pero decidida a acabar con él, no dejaría que nada ni nadie se interponiera entre Alexander y ella