121. Es tu problema
Apesar de acusar directamente Alexander de querer a Dayana al final de cuentas sólo era una acusación vacía que había echo con ganas de molestar, nunca se espero que Alexander en verdad quisiera a Dayana, Edgar hizo puños sus manos ante la frustración.
— ¿¡Como es que puedes estar tras la novia de tu hijo?! ¡¿No tienes vergüenza?!.- Edgar protestó ante su molestia y celos crecientes
— ¡Ahora si soy tu padre!.- Alexander se río con amargura.— Tu no eres nada mío, Tu no supiste cuidar a esa herm