La final fue ante la turca Meliha Aydemir, la sensación del evento, y quien era la estrella de los torneos europeos. Entramos iguales a la cancha y como era obvio todo el público estaba a favor de ella. Le tributaron una cerrada ovación que ella agradeció con el brazo alto, sonriente y la mirada fulgurando.
-Es muy bonita-, me dijo admirada Gina.
-Y juega muy bien-, subrayó Maggi mientras me ayudaba a sacarme el buzo, con todos los avisajes tantos que me habían convertido en un gran cartel