Los organizadores del Gran Slam me dieron un plato enorme en medio de la cancha de Wimbledon. Yo tenía la cara cubierta de lágrimas. Llamé a Ashley y se lo di a ella. -Te lo dije, amiga, este trofeo es tuyo, tú te lo has ganado-, le dije y ella llorando también lo alzó y el público rompió en nuevos aplausos, tanto o más fuertes que cuando conseguí el último punto ante Evand.
Ruth Evand no salió a recibir el premio al segundo puesto. Su entrenadora lo recogió sin prestar declaraciones. Tampo