Después de entrenar en forma intensa, tanto que hasta tuve calambres en las manos, je je je, Marcial me llamó a gritos para que suba a su oficina.
-Ese hombre no puede vivir sin mí-, le dije divertida a Ashley, mientras me sacaba el sudor de la frente.
-Recuerda que mañana tenemos un partido con Elena Milchevic-, me dijo, recogiendo las pelotas que estaban regadas por todo el campo. Heather estaba en clases en la universidad.
Saludé a Jennifer y Judy que estaban entretenidas viendo la panta