Capítulo 59

Entrenaba con una euforia única, con un entusiasmo único y desbordante y muy efusiva. Heather lo padeció en los intensos partidos que jugábamos en el club de Marcial. Mis pelotazos le doblaban la raqueta.

-Más tranquila, mujer, guarda fuerzas para Wimbledon-, reía Ashley, satisfecha de mi rendimiento. Yo dominaba todos los campos, además. De piso, arcilla, pasto o ladrillo. Como me había dicho Maggi, flotaba con las nuevas zapatillas que había hecho su padre.

Esa mañana después de entrenar
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