Capítulo 58

Magdalena estaba sorprendida con nuestra relación. Ella no sabía nada de mis amoríos con Marcial hasta que una tarde después de terminar de entrenar, y estando yo sudorosa, cansada, soplando fuego de mis narices, él me besó muy acaramelado, tanto que me hizo alzar un tobillo encandilada frente a los ojos de Magdalena.

-Dios santo-, se asombró Maggi y se quedó boquiabierta y pasmada. Luego me alcanzó en los vestidores. Yo estaba tumbada en las mayólicas, exánime, encharcada en sudor.

-¿Estás s
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