Llegué temprano a los vestidores, incluso antes que Ashley y Heather. Ya estaba cambiada y me había puesto el uniforme anaranjado chillón del partido anterior. Lo había lavado con cuidado, incluso a mano, porque temía que se destiñera. Me senté en las mayólicas a acomodar mis medias y a ponerme la visera.
-¿Cómo estás Katherine?-, me preguntó una vocecita dulce.
-Bien-, dije, y cuando alcé la mirada estaba Magdalena Blokhin delante mío, con su sonrisita larga, sus pelos revueltos, las manitas