Me puse muy linda para ver el partido de Marcial. Un jean muy apretado, una blusa estrecha que resaltaba, muy sutil, mis pechos, me aleoné mis pelos que colgué sobre mis hombros, me calcé zapatos con tacos grandes, un abrigo coqueto y me senté en una de las butacas con las pierna cruzadas, esperando impaciente que los competidores salgan a la cancha.
-¡Hola!-, me saludó, entonces, Jennifer. Ups, pensé que no vendría al partido. Me sentí incómoda. Junté los dientes.
-Ojalá el partido termine