Me desperté tarde. Me duché de prisa y bajé corriendo al comedor. Marcial ya me esperaba en una mesa. -Las chicas desayunaron, están en sus cuartos, cambiándose y alistándose para ir al estadio, eres una tardona-, me regañó, besándome en la boca.
-Ay estuve repasando unas cosas y se me hizo tarde-, le dije azorada. Él me acomodó una silla. Ufff cómo me gustaban esos detalles de él. Encendían de inmediato mis fuegos.
Pedí una naranjada y tostadas. Él desayunó huevos revueltos con tocino y ca