Estuvimos hasta pasada la medianoche repasando el video, analizando el juego de Evand, tratando de encontrarle errores, pero nos era imposible. Ella resultaba exacta, precisa y matemática en todos sus movimientos, como si fuera un androide.
-Ya le gané una vez, le volveré a ganar-, dije finalmente. Ashley apagó la laptop y lo dejó en mi mesita de centro, exhaló pesimismo y me besó en la mejilla. -Duerme bien, princesa-, me dijo y salió.
Gina y Maggi también salieron hablando entre ellas. Hea