Subí a mi carro y salí a toda prisa del club, llorando, maldiciendo, golpeando el timón y la guantera, dando patadas y haciendo que el auto zigzaguee por todas las pistas. Casi me estrello cinco veces, provoqué un accidente entre dos minivan, casi arrollo a un anciano y terminé enarenándome en una obra de construcción. Allí sin poder contenerme y tumbada sobre el timón me puse a llorar a gritos. Todos mi sueños de ser la esposa de Marcial se diluían con mis lágrimas y mi llanto interminable,