Capítulo 21. Paciencia.
Alessia me observa con confusión en cuanto me observa entrar por la puerta sin haber solicitado permiso para entrar.
- Ayzel, ¿sucedió algo?
Me acomodo en la silla frente a su escritorio y dejo mi bolso en el piso junto a mis pies.
- No, nada.
Me niego a levantar la mista y encontrarme con su mirada interrogatorio.
- ¿Te volvió a lastimar el señor Frederick?
Mi mano viaja involuntariamente hasta mi mentón tratando de descifrar si sus dedos han quedado marcados en mi piel